divendres, 4 de desembre de 2015

LA PIEDRA



LA  PIEDRA

Voy a encerrar :

los guiños,
las caricias,
las salivas,                                       

como un animal cercado,
entre la masa granítica,
del pedregal.

Voy a cerrar los ojos,
para  comprender,
que me enfrento
a las raices del oprobio,
si levanto la mirada
de la piel.

Voy a encerrar en ella
el encaje de las olas,
que mordian entonces,
creo recordar,
mis párvulos pies,
morenos,
para apresurar,
el tiempo desahuciado...
detenido  en atrapar:
las dunas,
las palmeras,
los camellos,
con los que adquirir
las habitaciones
de mi inocencia,
piel de niña
a medio terminar...
en aquellas tardes
en que aún jugaba,
a cubrirse de arena,
todo por retar
al miedo extasiado,
despeinando poros,
rosas extraviadas,
entre  el aroma,
de las flores del mar.

La voz de mi madre,
precediendo,dulce,
desde el vientre,
creo recordar...
mis lenguas,
mi respiración,
mis manos,
mi estómago,
mis huellas desnudas...
las uñas del tirano
al arrancar,
quebrantando las velas
de la sencilla balsa,
con la que ya no podré
navegar,
lejos de la tierra ,
que ahora se espesa,
como una matriz,
casi familiar,
atrapando mi cuerpo,
breve,
enamorado
en el querer esbozar
el susurro que retorna,
en el eco afilado
del céfiro angular.
Voy a encerrar la eternidad
del instante,
en el latido de arterias,
apresada
en el espacio que no hay,
a cámara lenta...
para sentir acercar
en la feroz arista,
la primera piedra,
la que ha sabido impactar,
en las razones de mi locura,
por la que has venido
 a arrebatar :
el velo del dolor,
entre la cordura,
que al fin ansía,
después de esperar,
la fugaz estrella,
 estrepitosa,
perdida entre mis ojos,
allí donde no quería,
evocar
la luna sagrada
 de la sentencia,
los ojos bañados,
lagrimas...
 del manto  cenital.

Y en el dolor atroz,
atracado en los muelles
del desvario abismal,
me pierdo...
entre las huellas
del gigante,
que tantea, ciego,
mi fragilidad.


-© Carmina Ral 2016